Los Veteranos festejan su temporada con una barbacoa épica

En toda fiesta de fin de curso que se precie, los graduados suelen ponerse sus mejores galas para impresionar al personal y van predispuestos a pasárselo bien. En el caso de los Veteranos, este fin de semana fue la fiesta fin de curso – viernes de barbacoa – y la premisa de la diversión y pasárselo bien va en el ADN del grupo. No puede haber nadie en Veteranos dispuesto a no divertirse. Lo de ponerse las mejores galas habrá que dejarlos para otras crónicas.

Con pocas y justificadas bajas, la convocatoria , en la línea de las habituales, hacía presagiar una fiesta con un resultado por goleada. La gran mayoría de los apuntados se desenvuelven en estas lides como Ricardinhos del cachondeo, y los que no están entrenando sin parar para alcanzar el nivel de los mas aventajados.

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¡Escenario inmejorable para la barbacoa de fin de temporada!

Se notó la falta de Óscar por motivos profesionales, Ángel por motivos matrimoniales según las malas lenguas, Juanjo por cuidado de su prole (y alguno por motivos aún por descubrir), pero aparecieron otros no esperados que hicieron acto de presencia y completaron un elenco que ni el mejor equipo de la liga de Villalba podría juntar por mucha juventud y ganas que atesoren. Nada se puede decir de un grupo que por encima de todo es eso, un grupo, una piña, que ante la llamada de alguno de sus miembros todos responden.

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La previa, concurridísima

La fiesta no defraudó. Empezó pronto, aunque con algo de retraso (la convocatoria era para las 18.00 y hasta casi las 19.00 no empezó aparecer nadie), vamos en la línea de los Veteranos, que hasta la hora del partido no hay 5 para iniciarlo. La diferencia con los partidos, fue que esta vez sí se calentó. Manu, Rafa, Ricardo, JA, Agustín (partidos uno si uno no, pero barbacoas…), Carlos, Jose Ibañez, Apa, Mariano, Zuri, Cesar, Javi y ¡hasta Moha!. El benjamín del equipo estuvo este año aquejado por lesiones, desapariciones fantasmagóricas y otras excusas inválidas, pero apareció en medio del Ramadán con una bandeja de dulces para todos (menos para él) y nos ablandó el corazón.

Previo a la carnaza que iba a pasar por las brasas, los presentes ya dieron cuenta de más de una cerveza por barba, y aquellos que llegaron algo más tarde tuvieron que ponerse a la par aunque no les fue difícil.

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Mas no se puede pedir, el mejor equipo de universo.

No faltaron los destacados. Zuri, el Valiente, se atrevió a retar el frío del agua de la piscina, no sin generar un tsunami y que amenazó con barrer mesas, sillas y hasta apagar la portentosa fogata necesaria para asar los chuletones, entrañas, lomos y picanhas (colita de cuadril según Mariano, siempre liándola con sus argentinadas). La bajada de nivel de agua a niveles preocupantes solo permitió que a partir de ahí se use como piscina infantil. Obviamente Apa pudo bañarse y hasta mostrar su habilidad con algún clavado, que apenas perturbó la superficie del líquido elemento, apenas venciendo la tensión superficial. Varios, muy gallitos durante toda la tarde, viendo el fondo demasiado cerca, prefirieron hundirse solamente en los cubatas y otras mezclas no tan insípidas ni incoloras. Gallinas, encabezadas por la Gallina mayor y bien conocida, claro.

No faltó tampoco lugar para la melancolía, tantos buenos amigos y tanta buena carne fueron demasiado para el mas austral del equipo, que no pudo mas que recordar “asados” y amigos de su tierra. Aunque claro, el horror del punto en el que Rafa sacaba las piezas fue algo difícil de digerir, y Mariano terminó comiendo en diferido cuando algunas horas después la carne tomó el color que su religión obliga.

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Mariano podía escuchar claramente los mugidos del ganado. El resto dio debida cuenta de la buena carne asada por Rafa.

Mucha buena música se pudo escuchar en el moderno equipo de música cedido por una famosa marca de electrónica, que en su afán de convencer a los Veteranos de aceptar su patrocinio, no escatimó en gastos. El deejay César se encargó de matizar la tarde noche serrana, pinchando desde Miguel Bosé hasta los Toreros Muertos (con tanta cerveza, agüita amarilla era casi obligatorio 😉 ).

Como en todos los partidos unos terminaron jugando más que otros, pero  el quinteto (más bien cuarteto) que aguantó hasta el final con ayuda de algún miembro del Omega, dejó el pabellón bien alto. El resto de miembros fueron causando baja, todos para poder hacer frente a los compromisos adquiridos, algunos de ellos hasta con la Santa Iglesia.

En definitiva, un colofón a una temporada a la altura de los Veteranos, que si bien podría ser el punto y final a esta temporada, no es descartable que quede todavía por escribir algún Epílogo, como fue el caso año pasado en el Torneo de Nuestra Señora del Carmen.

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No entramos todos en primeros planos. Vale bien esta foto como ejemplo del clima Veterano.

#LetsGoBoars

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